
La sombra es un término introducido por Carl Gustav Jung para definir cualidades y tendencias personales no reconocidas o negadas por el individuo, debido a su incompatibilidad con los valores y el sistema de vida elegido.
Al tratarse de aspectos de la personalidad considerados amenazados o destructivos, son apartados del universo consciente y relegados a la oscuridad de la sombra.
El concepto de sombra no debe equipararse al inconsciente freudiano, que está asociado a aspectos pulsionales reprimidos.
Mientras siga en la oscuridad, la sombra no tiene otra forma de manifestarse que proyectándose sobre otras personas o situaciones.
La persona ve “malo” en los demás lo que no reconoce en si misma. Como decía Jung “lo que no entendemos de nosotros, tampoco lo entendemos en la otra persona”. La persona se ve víctima del exterior, cuando en verdad es víctima de su propio interior.
Debemos atrevernos a contemplar “cara a cara” esa sombra. Valorar lo positivo que contiene, nos ayudará a crecer como personas.
Para iluminar la sombra, puede ayudarnos el respetarnos a nosotros mismos, afrontar los retos sin miedo, aceptar las críticas, ponernos en el lugar del otro, vivir cada día como nuevo…
Fuentes: Astrostudies, Beatriz F. del Castillo
Si te gustó este mensaje, también puede interesarte:
| Compártelo: |
















Uhmmm entonces está definido lo que llamas sombra a lo que yo llamo mi oscuro pasajero o mi lado oscuro… interesante, interesante….
Así es!, eso es lo que nos enseña la Psicología Humanista y la Transpersonal, además de las tradiciones milenarias de sabiduría.