
Pon tu mejor sonrisa y da gracias
Hablando el otro día con un amigo, comentábamos sobre 3 de las expresiones que más nos cuesta decir en general a los seres humanos: perdón, gracias, te quiero. Son 3 expresiones que poseen un gran poder y que deberíamos añadir a nuestro vocabulario habitual, pero no expresarlas por norma o autodisciplina, sino de manera sincera y porque verdaderamente así sentimos.
Esta semana he vivido una experiencia muy bella con una persona. Es una mujer que ha sufrido mucho en la vida, cree que todo lo sale mal, que no sirve para nada, que hay algo negativo que permanentemente le acompaña y le pone la zancadilla para que no levante cabeza. Se siente sola, muy sola, a pesar de que tiene pareja y familia. Su marido sufre de una incapacidad y no se habla prácticamente con nadie de su familia o amigos.
De manera voluntaria, decidió compartir conmigo todas sus inquietudes, sus preocupaciones, sus pesares. Reflexionamos sobre el por qué de su situación actual, de cómo podría reorientar su vida, metamorfosear los aspectos negativos, objetivizar las situaciones y ponerse en el puesto de la otra persona, cómo eliminar el rencor y el odio, cómo aprender a ser tolerantes…
Fue una simple palabra la que activó una serie de sentimientos en ella, la gota que le permitió por fin desahogarse... fue un sincero “gracias”. Un agradecimiento por la confianza de compartir conmigo sus sentimientos, así de simple. No entendía el por qué yo debía estar agradecido, sino que debería ser todo lo contrario, por la paciencia de escuchar sus problemas.
Considero que la confianza es muy importante y en ese momento le agradecí ese gesto, sentimos que algo se había desbloqueado, rompimos a llorar y nos fundimos en un abrazo. Ella aunque quería, no podía llorar desde hace años, algo le oprimía en el pecho. Por fin comenzó a liberarse y a entender el por qué de según que situaciones. Fue un gran comienzo. Un gran momento de felicidad para los dos. Ambos sentimos en ese momento que a pesar de que físicamente estábamos ella y yo, no estábamos solos. De hecho, aunque no seamos conscientes, nunca lo estamos.
Agradece, perdona, ama. Eliminemos prejuicios, aplaquemos nuestro ego y al menos intentemos dar ese primer paso para aprender a hacerlo. Pongamos la intención y nuestra mejor voluntad.
Paciencia, fe, perseverancia, respeto, tolerancia, confianza, valorar, compartir… son siempre importantes, sobre todo en los momentos bajos. Todos son ingredientes de una palabra que engloba todo lo verdaderamente importante y es amor.
Reiki me ha ayudado a entender y sentir de manera mucho más latente en qué consiste el verdadero amor. La esencia floral de acebo también es de gran ayuda.
Demos sin pedir nada a cambio, amemos. Se que el día a día es difícil, somos humanos, pero al menos debemos intentarlo con firmeza.
Y recuerda, no estamos solos.
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Tags: crisis, depresión, Reiki
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Estoy totalmente de acuerdo con tu artículo.
Amar sin pedir nada a cambio y ser agradecido son las claves de una vida sana y feliz.
Además creo que nos vendría bien a todos dar las gracias por todo lo que tenemos. Dar las gracias permite ver la vida con otra perspectiva.
Siempre podemos dar las gracias por algo: por estar vivo, por la luz del día, por lo que tenemos en nuestro plato, por una sonrisa… Así nos damos cuenta de lo que tenemos realmente en lugar de lamentarnos por lo que nos falta.
Dar las gracias nos hace sentirnos prósperos.
Así que gracias por estos artículos tan acertados.
En una ocasión leí una frase que me gustó mucho y está relacionada con lo que comentamos. Deseo compartirla con tod@s:
“La queja nos hace pobres. El que se queja de lo que no tiene está en camino de perder lo que necesita”.
Gracias Laure por tu comentario, muy enriquecedor.